El descanso activo, la mejor forma de cargar las pilas en verano

El descanso activo, la mejor forma de cargar las pilas en verano

Cuando acabas la última carrera de la temporada suele aparecer ese miedo a perder la forma después de lo mucho que te ha costado alcanzarla. Con el verano empieza el descanso para muchos deportistas, pero ¿Es realmente es necesario? ¿Sabes cómo hacerlo bien y qué beneficios tiene? 

Las dos fases del descanso en verano

El periodo de descanso es una fase que debería de entrar en la planificación de cualquier deportista. En mi caso, que practico atletismo, realizo un periodo de descanso de aproximadamente un mes y lo separo en dos fases. La primera fase es de descanso total, que dura aproximadamente dos semanas. Durante este tiempo, no realizo ningún tipo de actividad física e intento estar relajada el máximo tiempo posible. Pasado este tiempo, la siguiente fase es la de descanso activo. Esta fase dura otras dos semanas, hasta acabar el mes. Durante este periodo de descanso activo es donde suelen aparecen las dudas. Es una fase en la que tenemos que volver a movernos, pero cualquier actividad que hagamos debería ser con moderación y no con estrés. Además, se debe mantener la mentalidad de competición a la que solemos someternos durante el resto del año.

Durante estas dos semanas de descanso activo se produce una regeneración y equilibrio de los niveles de energía y de nutrientes, la reconstrucción de estructuras celulares y sobre todo la recuperación mental de nuestro cuerpo.

descanso deporte

Los tres aspectos fundamentales del descanso activo

Alimentación: Esto sí y esto también.

Ahora sí. Es el momento de disfrutar y, por decirlo de alguna manera, de dejar de contar calorías. Durante este tiempo está permitido y es totalmente recomendable darse algún capricho.  No se trata de abusar a todas horas de la comida, pero de forma controlada, podemos disfrutar de los helados, las meriendas al sol y de algún otro picoteo en alguna terraza. Además, tenemos la oportunidad de comer una gran variedad de frutas que sólo encontramos en esta temporada.  Durante este periodo podemos llegar a ganar entre uno y dos kilos, cantidad necesaria para recuperar la grasa de nuestro cuerpo (vital para empezar la pretemporada de forma tranquila) y también para recuperar nuestros niveles de nutrientes en sangre.  El comer vuelve a ser un placer, esta vez un poco más dulce. 

Ejercicio: Qué, cómo y cuánto.

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Esta es para mí la parte más complicada del descanso. Después de pasar tanto meses exigiéndome es complicado volver a hacer deporte y no exigirse. Pero en esta fase no buscamos mejorar nuestro rendimiento, sino volver a mover el cuerpo para activar la circulación y regenerar todos los tejidos y articulaciones. Debería ser como un calentamiento, pero de más duración. Durante el descanso activo puedes aprovechar para hacer otro tipo de actividad a la que no estés acostumbrado durante dos o tres veces por semana, aumentando siempre el tiempo, pero no el ritmo. En cuanto a qué actividades realizar, yo personalmente evito volver a correr y en su lugar pruebo a salir con la bicicleta, nadar, jugar al tenis, patinar y hacer senderismo por la montaña temprano o incluso por la noche (¡Una gran experiencia!). Otra muy buena alternativa es la de hacer yoga o pilates en algún gimnasio. Este tipo de actividad va a ayudar a controlar la respiración y mejorar el control postural. Cualquier alternativa que realices va ayudar a compensar cualquier carencia y a adaptar tu cuerpo a esta nueva situación.

El descanso: Re-iniciar cuerpo y mente.

El verano es el momento para re-inventarse y disfrutar del descanso en todos los sentidos. Durante este tiempo, intento recuperar las horas de sueño y tratar de estar relajada, en posición horizontal durante el máximo tiempo posible. En este periodo aprovecho además para leer algún libro y para pensar en organizarme la próxima temporada. Me encanta diseñar mi propia agenda y marcarme mis metas desde el principio de temporada. Es algo que me ayuda mucho a seguir una constancia.

¡Aprovecha el momento!

Aunque sea de forma indirecta, la época estival ayuda a regenerar nuestro cuerpo, siempre y cuando sepamos aprovecharlo. Ten en cuenta los siguientes agentes:

  • El sol ayuda a intensificar la absorción de vitamina D, mejora la absorción de fósforo y el calcio, que ayuda a endurecer los huesos.
  • El calor, aunque a veces pueda ser un poco asfixiante, ayuda a aumentar el flujo sanguíneo, ya que se dilatan los vasos sanguíneos.
  • Los baños en la piscina o en el mar con agua fría ayudan a prevenir inflamaciones y a activar la circulación, mientras que si está un poco más caliente (por la tarde, después de un buen rato al sol), ayuda a reducir los nervios y tiene un efecto calmante.
  • La altura de la montaña que vayamos a escalar ayuda a favorecer la recuperación debido a la mejora de oxigenación en este lugar. 

Una vez terminado este periodo deberíamos tener las pilas cargadas a tope para aguantar otra larga temporada y para seguir avanzando. Recuerda que se trata de una fase más del entrenamiento y que como cualquier otra debes de seguir unas pautas para poder notar la mejora en el siguiente año. Se egoísta con el descanso y aprende a escuchar tu cuerpo. Ya sabes que en el equilibrio está la clave del éxito.

Escrito por la atleta profesional Laura Sola

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